Chanel vuelve a crecer: las chaquetas de Blazy atraen a quienes nunca habían comprado la marca
Ingresos de 19.300 millones de dólares, un 2% más. La demanda de bolsos y tweed superó a la oferta. «Y está bien: si no, todas llegarían al mismo sitio con la misma chaqueta».
Chanel ha atraído a compradores que nunca antes habían adquirido la marca: las versiones reinventadas por Matthieu Blazy de bolsos, zapatos y chaquetas clásicos generaron una demanda superior a la oferta y devolvieron a la casa al crecimiento.
La compañía, de capital privado, comunicó un alza de ingresos del 2% en 2025 a tipo de cambio constante, hasta 19.300 millones de dólares. El año anterior sus ingresos habían caído un 4,3%, cuando incluso las firmas más altas tocaron techo de demanda tras las fuertes subidas de precios del boom pospandemia.
Blazy, que sustituyó a Virginie Viard y presentó su primera colección en octubre, ha revitalizado la marca con piezas como el «maxi flap bag» de piel desestructurado, a 8.500 dólares, y versiones vivas y deshilachadas de la clásica chaqueta de tweed. «Lo que vimos en 2025 fue un impulso creativo en todas nuestras actividades», dijo la consejera delegada, Leena Nair, que atribuye la base del rebote a las inversiones de 2024.
El beneficio operativo creció un 5%, hasta 4.700 millones de dólares frente a los 4.500 de 2024, aunque sigue por debajo del nivel de 2021 a 2023.
Cuando la primera colección de Blazy llegó a tienda en marzo, los clientes se lanzaron a por los nuevos bolsos, los salones bicolor en verde menta y negro de 1.450 dólares y las chaquetas de tweed multicolor. «La captación de clientes nuevos, que antes no compraban Chanel, ha sido fenomenal —dice Simon Longland, director de compras de moda de Harrods—. La demanda ha superado con mucho a la oferta, y en algunas piezas especiales está bien que así sea: habrá quien se lleve un disgusto por no conseguir la chaqueta, pero si la hubiera tenido todo el que la quería, llegarían todas al mismo sitio con la misma chaqueta».
Frente a sus rivales el cuadro es mixto: Hermès creció más, un 9,8% hasta 16.000 millones de euros, mientras que la división de moda y marroquinería de LVMH (con Louis Vuitton y Dior) cayó un 5%, hasta 37.770 millones.
Pese a los aranceles de Trump, el grueso del crecimiento vino de Estados Unidos: las ventas en América subieron un 7,2% a tipo constante. Asia-Pacífico, la mayor región de Chanel, cedió un 0,8%, y Europa creció un 2,5%. En 2025 los precios subieron un 3% de media y un 2% en moda, y se planean alzas similares este año, según el director financiero, Philippe Blondiaux. Tras abrir 41 tiendas el año pasado, este año prevé 30, con nueve boutiques de moda.
El éxito de Chanel es ambiguo para el sector. «Los bajistas —y ahí se inclina hoy nuestra visión— argumentarían que, en un contexto de crecimiento anémico, el renacer de Chanel tiene que ser a costa de sus pares», escriben los analistas de Morgan Stanley. Hay otra lectura: «Lo veo como un buen indicador para el lujo: Chanel está generando un ruido que no se veía en años —dice Harsharan Mann, de Aviva Investors—. Su éxito demuestra que el lujo es un mercado de oferta y que, incluso en un entorno más duro, la creatividad nueva mueve interés y ventas».
La gran distribución reaccionó al instante: en los últimos meses han proliferado las copias, desde una chaqueta de cuadros amarilla y negra con flecos de falso tweed por 169 dólares en Zara hasta una chaqueta corta color crema con botones dorados «a lo Chanel» por 59,99 en H&M.