Gucci encadena once trimestres de caída: sus ventas son la mitad que en 2023
Un 8% menos en el trimestre. Y a pocos días de que Luca de Meo presente su plan para enderezar un grupo de 33.000 millones de euros.
Las ventas de Gucci, la marca insignia italiana de Kering, cayeron un 8% interanual en el primer trimestre, ya que la guerra de Irán golpeó el gasto de los compradores de Oriente Medio y frenó los viajes internacionales.
Los ingresos minoristas en Oriente Medio bajaron un 11% en el trimestre, pese al crecimiento de los dos primeros meses del año, antes de que empezara la guerra el 28 de febrero. Según la directora financiera, Armelle Poulou, el conflicto restó un 3% a las ventas totales de Kering en marzo y un 1% en el conjunto del trimestre, con un efecto similar en Gucci.
Los 1.350 millones de euros de ventas de Gucci entre enero y marzo quedaron algo por debajo de las previsiones —el consenso de Visible Alpha apuntaba a unos 1.370 millones— y suponen el undécimo descenso trimestral consecutivo. La que fue la máquina de beneficios del grupo factura hoy la mitad que en 2023, tras años de subidas agresivas de precios, cambios de estética y rotación directiva que han alejado a parte de su clientela.
El momento es delicado: faltaban pocos días para que el consejero delegado de Kering, Luca de Meo, presentara su plan estratégico para enderezar un grupo valorado en 33.000 millones de euros. Kering calificó el resultado trimestral de «primer paso» en su recuperación y confirmó el objetivo de devolver a Gucci al crecimiento este año; la mayoría de analistas sitúa el punto de inflexión en el tercer trimestre.
Las ventas del grupo, incluidas marcas más pequeñas como Yves Saint Laurent y la joyería Boucheron, quedaron planas interanualmente a tipo constante, por encima de la caída del 5,8% que esperaban los analistas, gracias a la fortaleza de joyería y gafas. Las acciones de Kering caen alrededor de un 8% en el año.
Las primeras piezas de Demna, que llegó a Gucci desde Balenciaga el año pasado, han entrado en tienda en los últimos meses, con la esperanza de que empiecen a impulsar las ventas.
En China la marca mejoró algo, aunque las ventas de lujo siguen por debajo del año anterior. «En China tenemos un entorno que no ayuda, pero también dificultades propias en las que estamos trabajando», dijo Poulou, que apuntó a la necesidad de aumentar el tráfico en tienda y mejorar el marketing para conectar mejor con el consumidor local. En Estados Unidos las tendencias se aceleraron.
De Meo, que tomó las riendas en septiembre, se ha movido rápido: reforzó el balance con ventas de activos, profundizó la alianza con L’Oréal y trató de desenredar la estructura de gobierno del grupo. Ahora el foco inversor se desplaza a si hay señales tangibles de que el renacer de Gucci va por buen camino, después de que De Meo calificara la caída del 10% del trimestre anterior de posible punto de inflexión.