Dubái deja de ser la mina de oro: las ventas de lujo caen entre un 30% y un 50%
Las ventas anuales por metro cuadrado superaban aquí varios cientos de miles de euros, muy por encima de la media mundial. En marzo el tráfico del Dubai Mall cayó cerca de la mitad.
Las ventas de las mayores marcas europeas de lujo se han reducido en Dubái y Abu Dabi por el conflicto con Irán, que ha golpeado al mercado de mayor crecimiento del sector. Es un nuevo revés para una industria de 400.000 millones de dólares cuyo valor lleva tres años contrayéndose.
En marzo, las marcas registraron caídas de ventas del 30% al 50% en el Mall of the Emirates, uno de los mayores centros comerciales de Dubái, frente al mismo mes del año anterior. La afluencia del centro —donde conviven boutiques de Louis Vuitton y Dior (LVMH), Gucci (Kering), Cartier (Richemont), Chanel y Rolex, junto a una estación de esquí cubierta y una clínica de bienestar— cayó un 15% en marzo. En el mayor Dubai Mall, más popular entre turistas, el tráfico bajó alrededor del 50%, lo que apunta a un descenso de ventas todavía mayor. En Abu Dabi, menos dependiente del turismo, las ventas de marzo en el centro Galleria aguantaron mejor, pero cayeron en torno al 10%.
Ninguna de las empresas que gestionan el Mall of the Emirates, el Dubai Mall y el Galleria respondió a las peticiones de comentarios. LVMH, Kering y Hermès tampoco respondieron sobre sus ventas en Oriente Medio.
Desde el fin del boom del lujo en 2022, cuando China no acabó de recuperarse de la pandemia, la capitalización conjunta de LVMH y Kering ha caído más de 100.000 millones de euros, más de una cuarta parte de su valor. Las ventas del sector bajaron un 2% el año pasado, según Bain & Company.
Oriente Medio, que supone cerca del 5% del consumo mundial de lujo, había sido uno de los pocos puntos brillantes, con crecimientos anuales de dos dígitos en los últimos años, señala Carole Madjo, responsable de análisis de lujo en Barclays. «Era claramente una región estratégica. Todo iba bien».
La cuidada imagen de glamour y estabilidad de Dubái se ha visto sacudida por el conflicto iniciado con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero. El gran aeropuerto de la ciudad ha sido blanco repetido de ataques con drones iraníes, y la fachada del emblemático hotel Burj Al Arab sufrió daños por restos tras la interceptación de un dron. Volver a la normalidad llevará meses, aunque la diplomacia funcione pronto.
Los analistas de Bernstein advirtieron de que los efectos colaterales —más costes de petróleo y viajes, inflación o una posible caída bursátil— podrían «alterar fácilmente» el apetito comprador más allá del Golfo, en particular en Estados Unidos. «Si ahora resulta que la recuperación del lujo que esperábamos para 2026 no va a producirse y se aplaza, en el mejor de los casos, al segundo semestre o al año que viene, no creo que nadie pueda sorprenderse», dice Christopher Rossbach, gestor de J Stern & Co.
Por el tamaño relativamente pequeño de la región, el impacto inmediato en las ventas trimestrales será limitado. Pero el efecto sobre los beneficios, que la mayoría de grupos cotizados solo publica semestralmente, puede ser mucho mayor, apunta Rossbach. La razón: con alquileres y costes laborales bajos, precios más altos que en otras regiones y prácticamente sin impuestos, Dubái es uno de los puntos de venta más rentables del lujo. Para megamarcas como Louis Vuitton, Hermès o Chanel, las ventas anuales por metro cuadrado pueden superar varios cientos de miles de euros, varias veces la media global.